Autor: Gabriela Burbano
La vida en sociedad es una de las características que convierten a los seres humanos en lo que son. Es indudable que en cada ámbito de nuestras vidas establecemos interacciones con quienes nos rodean.
El emprendimiento no es la excepción en esta dinámica. Un negocio, una nueva empresa, no pueden funcionar de manera aislada porque la interacción con los clientes, pero también con otro tipo de actores, determinan sus verdaderas posibilidades de crecimiento y permanencia en el tiempo.
Las relaciones que puedan establecerse con otros emprendedores, proveedores, socios, clientes y consumidores, definitivamente, serán importantes en el destino de un negocio ya que dan la posibilidad de compartir experiencias, conocimientos, aciertos y errores, de los que se puede aprender para mejorar la gestión empresarial.

Muchas personas dueñas de sus propios negocios ven en el relacionamiento la oportunidad de construir redes de apoyo que actúan como entes de soporte para enfrentar los desafíos que se presentan en las distintas etapas de desarrollo de una nueva empresa.
Las redes de apoyo tienen algunos beneficios como:
- Probar ideas o modelos de negocios para determinar su viabilidad: Someter una idea o un proyecto a una evaluación desde la mirada de alguien que está en la misma situación, puede ayudarnos a identificar qué temas necesitan algún ajuste para funcionar mejor.
Puede ser que pensemos que el mercado tiene alguna necesidad y desarrollamos nuestra idea en torno a esto. Cuando lo probamos con alguien más, validaremos si efectivamente la necesidad está ahí y si nuestro producto la satisface.
- Compartir experiencias e identificar posibles mentores: El establecimiento de redes amplía las oportunidades para conocer qué está pasando en el entorno, desde la experiencia de otros. Así el conocimiento se vuelve práctico.
Las vivencias de personas que han iniciado negocios independientemente pueden servir de inspiración y motivación. Aprender de otras experiencias, buenas prácticas y oportunidades de mejora permite al emprendedor ahorrar horas de planificación.
Existe también la posibilidad de diseñar planes de tutoría con empresarios experimentados que nos ayuden a tener una visión más objetiva de nuestra propuesta.
- Conocer potenciales inversores que pueden colaborar para que crezca tu negocio: Este tipo de espacios son los idóneos para establecer nuevos contactos y conocer oportunidades. Pertenecer a una red de apoyo puede hacer a un negocio más visible para potenciales inversionistas que apuesten por una buena idea.También se amplían las posibilidades de encontrar algún socio que pueda aportar para el despegue o fortalecimiento de un proyecto. Y no solo a través de un aporte económico; las sociedades pueden unir competencias que se complementan y refuerzan ciertos aspectos del negocio.
- Acceso a economía de escala para beneficiarse de descuentos en compra de suministros o materia prima: Es sabido que las compras por volumen logran interesantes descuentos en la adquisición de insumos para fabricar productos. Juntar esfuerzos con un emprendimiento que tenga requerimientos similares en ciertos campos, podría ayudarnos a acceder a este tipo de beneficios.
- Establecer espacios de coworking para optimizar recursos: Alquilar una oficina o una tienda es un costo fijo elevado para cualquier emprendimiento. Desde hace algunos años nació el concepto de coworking para compartir espacios, reducir costos y ganar flexibilidad en las finanzas. Las ventajas de compartir espacios van más allá de lo económico, ayuda a la creación de vínculos entre los emprendedores, se pueden desarrollar actividades conjuntas.
Los espacios comerciales compartidos permiten una optimización del dinero invertido en el alquiler de las tiendas y puede ayudar a lograr una ubicación más conveniente. También es posible empatar tareas de logística, participar por partes iguales en el gasto de servicios (agua, luz, internet), o en arreglos y mantenimiento de pintura, instalaciones eléctricas, entre otras.
Las opciones de colaboración para compartir espacios se han diversificado. En algunos lugares, los emprendedores han llegado a compartir escaparates alineando su alianza de acuerdo a los productos que comercializan. Estas son alternativas que permiten a los emprendimientos alcanzar exposición de sus productos sin incurrir en altos costos, y, además, identificar si sus productos tendrán buena acogida en un entorno específico.
- Organizar capacitaciones en campos de común interés de todos los miembros de los equipos, recibir asesoría de asociaciones profesionales: Adquirir nuevos conocimientos en el campo del desarrollo de los negocios es muy útil para los emprendimientos y se puede lograr formando grupos que identifiquen un requerimiento común y junten esfuerzos para contratar a un experto que aporte con esta información. Así mismo en el entorno surgen todo el tiempo situaciones que requieren de la acción de los empresarios como trámites administrativos y legales. En este caso, un grupo de emprendedores puede recurrir a asociaciones gremiales y/o profesoinales que les asesoren y acompañen para resolver este tipo de asuntos.
- Contrataciones compartidas: Todo dependerá de la legislación vigente. Pero hay países, en Europa específicamente, que han implementado una figura que permite a los empendedores compartir trabajadores a través de la figura de grupos empresariales. Así, un grupo de empresarios puede contratar personal y ponerlo a disposición de todos quienes son parte del grupo. De esta manera se ahorra dinero, se genera empleo y se simplifican trámites relacionados a la gestión del talento humano.
Estas son algunas de las ventajas de formar grupos de colaboración entre emprendedores. Existen entidades formales que pueden apoyar este tipo de iniciaciativas: cámaras de comercio, federaciones de profesionales, centros de coworking, entre otras.
Al final del camino, el objetivo es optimizar los recursos, pero sobre todo enriquecernos con las experiencias de colegas y acceder a nuevos conocimientos. Para lograrlo es necesario abrir la mente y establecer algunas acciones básicas que serán el punto de partida para embarcarnos en un modelo colaborativo que puede ayudarnos a alcanzar muchas de las ventajas que ya se detallaron anteriormente.
De la misma manera, es importante considerar que el emprendedor que vea en la colaboración una oportunidad para crecer y permanecer, debe trabajar primero es estos aspectos:
- Cambio de cultura: creer en la innovación y la cooperación como detonantes del crecimiento y una verdadera oportunidad para desarrollarse y resolver retos que se encuentran en el camino.
- Transformarse en el más apto: dejar de lado egoísmos para trabajar en equipo, ayudar y recibir ayuda, para sortear los posibles problemas.
- Definir metas: es un punto de partida vital para cualquier acción que se quiera empezar. Preguntarse, ¿por qué quiero hacer esto? y definir lo que se quiere alcanzar a mediano o largo plazo, teniendo muy clara cuál es la meta final.
- Detectar capacidades: hacer un balance de las fortalezas y debilidades de la empresa y de cada una de sus áreas.
- Abrirse a la colaboración: para lograr negociaciones estratégicas hay que partir de un acuerdo claro y detallado del modelo de colaboración que se quiere aplicar. Ver a los otros emprendedores como verdaderos colaboradores y no considerarlos como competencia.
- Trabajar en las relaciones públicas: generar relaciones de valor para darnos a conocer y para entender cuáles son los beneficios que se pueden alcanzar a través de este modelo.
Los emprendedores de hoy deben estar atentos a las oportunidades que se presentan. Eso de considerarse un oasis en medio del desierto ha perdido vigencia. Hoy es momento de aprovechar todos los recursos disponibles. Así como en el campo de la comunicación y el marketing se han integrado los medios digitales y las plataformas para darse a conocer, se debe ver a la colaboración y a la creación de redes y las posibilidades de intercambio como una oportunidad para innovar, expandirse y sostenerse en el tiempo.